Cargás tu local
Tu equipo, los horarios de cada una, tu lista de precios y tus rubros. Diez minutos, una sola vez.
Tu clienta entra a tu link, ve los huecos que de verdad tenés libres y reserva sola, a la hora que sea. Vos seguís con las manos ocupadas y la agenda se llena igual — y las que todavía no te conocen te encuentran en el mapa de Tandil.
Sin tarjeta para probarlo · Se da de alta en diez minutos · Cancelás cuando quieras
Cualquier oficio que trabaje con hora asignada. Si el tuyo no está en la lista, lo sumamos.
La agenda vive en una conversación de WhatsApp mezclada con todas las demás, y se anota en un cuaderno. Cada cambio cuesta cuatro mensajes. Perdés horas contestando «¿tenés lugar el jueves?» con las manos ocupadas — y perdés turnos cuando no llegás a contestar.
Un link sirve para la que ya te sigue. El mapa sirve para la que todavía no te conoce: abre Pasate buscando dónde hacerse las uñas, ve quién está cerca, con qué rubros y desde cuánto cobra, y reserva en el momento. Del mapa al turno confirmado no se sale de Pasate.
Para un local chico esa es la diferencia entre una herramienta que te ahorra trabajo y una que te aumenta la facturación. No pagás una agenda: pagás estar donde la gente busca.
Tu equipo, los horarios de cada una, tu lista de precios y tus rubros. Diez minutos, una sola vez.
pasate.app/tulocal. Esa misma noche ya te pueden reservar, y al día siguiente estás en el mapa.
Los turnos del día, cuánto tenés ocupado y cuánto hay para cobrar. Vos no tildaste nada.
Todo lo que ves acá sale del calendario y de los precios con los que se reservó cada turno. Un dato que depende de que alguien se acuerde de marcarlo deja de ser cierto en dos semanas, así que acá no hay ninguno.
Quiero mi panelEl día, la ocupación, lo más pedido y lo que hay para cobrar. Todo contado del calendario.
El día en columnas, una por profesional. Cargás turnos a mano y bloqueás las horas que no vas a atender.
La libreta: cuántas veces vino cada una, cuándo fue la última, su teléfono, su mail y su cumpleaños.
El mes turno por turno, con los cancelados tachados, y el Excel que le mandás a la contadora.
Tu lista de precios. Cada profesional con su duración y su precio para el mismo servicio.
Lo mismo que ve una clienta, para mirarlo vos antes de publicarlo.
El equipo, sus horarios semanales, sus días sueltos libres o abiertos, y sus reglas propias.
Tus datos, tu logo, tu portada, tus colores y las reglas con las que querés que te reserven.
Es los minutos que tenés reservados sobre los minutos que cada una declaró trabajar. En un local donde una trabaja de corrido y otra parte el día al medio, ese porcentaje significa algo — y es la diferencia entre un número y un número que podés usar.
«Hay para cobrar» es lo que vale tu agenda del mes, no lo que entró en caja. Mientras el cobro no pase por el sistema, la pantalla lo dice con todas las letras en vez de mostrarte un número que parece caja y no lo es.
El dato ya está guardado: cada turno sabe su precio, su duración, quién lo hizo y qué servicios tenía. Lo que falta es la pantalla.
Entra por tu link o te encuentra en el mapa, elige sus servicios —puede combinar varios en un solo turno—, elige con quién o deja que el sistema resuelva, y se queda con un hueco que existe de verdad. Desde el teléfono, en menos de un minuto, a la hora que sea.
Nada de esto se ve en una pantalla, y es por lo que la agenda no te miente un sábado a la mañana.
Horario semanal, más los días sueltos que abriste, menos los que cerraste, menos lo ya reservado, menos los minutos que dejás entre turno y turno, respetando tu anticipación mínima. Cada profesional con sus propios números.
No es un chequeo en el código, que pierde la carrera que existe para ganar: es una restricción de la base de datos. Si dos tocan «reservar» en el mismo instante, entra una.
Varios servicios combinados se reservan juntos, suman precio y duración, y los toma una sola persona que pueda hacerlos todos. No se arma un total que nadie cobra.
Ninguna pantalla del panel recibe el id de un local: lo decide la sesión. No hay forma de pedir los datos de otro, ni siquiera a mano.
Si le das una cuenta a cada una, cada una ve su agenda, su equipo y sus precios. El mostrador, que no está atado a nadie, sigue viendo todo el salón.
Te registrás, recibís un código y nos lo mandás por mensaje directo. Recién cuando alguien mira esa cuenta, existís. Sin eso el mapa se llena de locales inventados y los links se los queda el primero que llega.
Siete días gratis para probarlo con tu agenda de verdad, sin tarjeta. Después elegís un plan y lo pagás con MercadoPago. Todos tienen turnos y clientas ilimitadas: lo que cambia es el tamaño del equipo y cuánto te empuja el mapa.
Para la que trabaja sola.
Para un equipo que comparte el día.
Para el que vive de que vuelvan.
Mientras sumamos los primeros locales de Tandil todavía no estamos cobrando nada: entrás, lo usás y el panel te lo dice. Estos son los planes para cuando empecemos.
Si te quedó una que no está acá, escribinos por Instagram y te la contestamos nosotros, no un formulario.
Elegís un plan y lo pagás con MercadoPago, o no hacés nada y la cuenta queda en pausa. No te cobramos sin que lo elijas, y tus turnos y tus clientas siguen ahí si volvés.
No. Entran por tu link desde la bio de Instagram, o te encuentran en el mapa. Reservan desde el navegador del teléfono, en menos de un minuto.
Sí, y es la mitad de para qué sirve Pasate: es donde te encuentra la que todavía no te conoce. Si no cargaste tu dirección aparecés igual en la lista, nada más que sin pin.
Es cómo está hecho. El precio y la duración viven en cada profesional, no en el salón: el mismo Soft Gel puede ser 90 minutos y $30.000 con una, y 105 minutos y $34.000 con otra. Los huecos que ve la clienta se calculan con el número de la persona que va a atenderla.
No. No es un chequeo en el código, que pierde la carrera que existe para ganar: es una restricción de la base de datos. Si dos tocan «reservar» en el mismo instante entra una sola y la otra ve que ese hueco se ocupó.
Sí. La agenda es tuya: cargás el turno que te pidieron por teléfono y bloqueás las horas que no vas a atender. Si cargás algo fuera del horario de esa profesional te avisa antes de guardarlo, y te deja guardarlo igual.
Cuando quieras, y sin llamar a nadie. Cambiás de plan desde el panel y el cobro se ajusta al mes siguiente.
Sirve para cualquier oficio que trabaje con hora asignada. Hoy la lista arranca con uñas, peluquería, barbería, cejas y pestañas, depilación, estética facial, maquillaje y masajes, y se agranda: si el tuyo no está, escribinos y lo sumamos.
Cargá tu local en diez minutos y mañana estás en el mapa de Tandil. Los primeros siete días son gratis y no te pedimos una tarjeta.